Qatar detuvo todas las actividades deportivas hasta nuevo aviso por el conflicto regional, afectando la Finalísima entre Argentina y España programada para el 27 de marzo en Lusail, donde Argentina fue campeón mundial. La Federación Qatarí de Fútbol anunció la suspensión el domingo pasado, pero especulan con reanudar el jueves.
Los seleccionados de España y Argentina se negaron a jugar en Qatar hasta resolver la crisis, priorizando la seguridad ante temores de no poder regresar y el segundo plano del fútbol en un enfrentamiento bélico. Qatar insiste en mantener la sede por el multimillonario negocio con FIFA, UEFA y Conmebol, pero crece la chance de trasladarla a Europa como Wembley en Londres, aunque choca con calendarios como el amistoso Uruguay-Inglaterra.
Otras opciones como Miami enfrentan conflictos con el Miami Open de tenis, complicando la logística. El panel deportivo destacó la propaganda global que fue el Mundial para Qatar y la incertidumbre total en cuerpos técnicos argentinos y españoles.