En Tandil, el equipo mostró el proceso completo de elaboración del salame, comenzando por picar la carne de jamón y paleta en trozos gruesos, eliminando tejido conectivo y tendones.
Incorporaron condimentos típicos como 360 gramos de pimienta, 3 kilos de sal y 30 gramos de nuez moscada por cada 100 kilos de carne, junto con vino blanco y ajo, para luego llenar tripa natural bovina con chapita identificatoria del establecimiento.
Los salames se cuelgan en secaderos de maduración, controlando la merma cada 3-4 días con tiras testigo, antes de etiquetarlos para la venta.
Finalmente, cortaron y probaron el salame listo: "¡Qué rico! Impresionante", destacando que el clima único de Tandil determina su calidad superior, invitando a todos a visitarlos.