El panel de Más Verdad defiende la reunión de Lionel Messi con Donald Trump, argumentando que el mejor argentino vivo no debe involucrarse en política y que un sector minoritario ruidoso lo critica por no alinearse con ellos.
Messi es presentado como embajador del fútbol argentino, no perteneciente a Milei, Cristina ni Perón, sino de todos los argentinos. Critican a quienes exigen que cante marchas peronistas o se posicione políticamente, y destacan que hizo bien en no hablar de temas como Irán o Israel.
Comparan con Diego Maradona, quien se juntó con dictadores como Nicolás Maduro sin críticas, mientras cuestionan a Messi por Trump, presidente electo de una democracia donde reside y representa al Inter Miami.
El conductor ironiza sobre la infantilización de Messi por críticos que lo tildan de ignorante, y atribuye las reacciones a una batalla cultural de una minoría arrogante que no tolera disidencias.
Recuerdan que Maradona militó por Maduro y otros, pero nadie lo cuestionó, y enfatizan que Messi solo quiere que a Argentina le vaya bien sin robar.