Kabwe en Zambia es uno de los lugares más contaminados por plomo del mundo según la ONU, afectando a unas 200.000 personas con síntomas como problemas de memoria, cansancio y dolores, pero los niños sufren daños neurológicos irreversibles y déficits mentales de por vida.
La gente lleva décadas expuesta al plomo presente en suelo, agua y aire, con casi todos los niños mostrando niveles altos en sangre, y muchos sin tratamiento pese a los daños permanentes causados por una empresa minera responsable.
Jane Alengo notó problemas en su hija Elizabeth, de seis años, quien confundió sal con aceite, olvida lecciones y fue diagnosticada con anemia por intoxicación: su sangre contenía 58 microgramos de plomo por decilitro.