Nahuel Agustín Gallo, cabo primero de Gendarmería, mostró una fortaleza heroica durante sus 448 días de detención arbitraria en Venezuela, donde cantaba el himno nacional argentino, contaba chistes y levantaba el ánimo de otros presos políticos. Sus compañeros de celda lo describieron como un líder moral que corría para mantenerse mentalmente fuerte y motivaba a los demás en momentos de oscuridad, respondiendo que su fuerza venía de querer volver a ver a su hijo Víctor de 3 años.
Gallo regresó a Argentina en un avión de la AFA, recibido en Ezeiza por la senadora Patricia Bullrich y Elisa Trota del Foro Argentino de la Libertad. Un video reciente muestra el emotivo abrazo con su esposa María Alejandra Gómez, abogada que recorrió cárceles de Caracas sin acceso a derechos básicos para su marido, secuestrado el 8 de diciembre sin pruebas como espía o planificador de atentado contra Delcy Rodríguez.
El régimen chavista de Diosdado Cabello, Padrino y los hermanos Rodríguez mantiene garras sobre presos políticos como Germán Giuliani, pese a su desarticulación. Bullrich celebró en Twitter el regreso tras trabajar intensamente, mientras Trota exigió libertad para todos los detenidos.
La familia mostró videos del padre al niño para que no olvidara su rostro, y Gallo lució bien físicamente pese al sufrimiento, que estudios médicos detallarán.