Las mujeres en Argentina alcanzan niveles educativos superiores a los hombres pero chocan contra un techo de cristal en puestos de decisión, especialmente en ciencia y tecnología, según datos del INDEC y la OIT discutidos en el programa con motivo del Día de la Mujer.
Expertas como Sole, Ana Franchi y Julia De Angelo explican que las tareas de cuidado de hijos y mayores, junto a estereotipos de género desde la infancia, frenan el ascenso profesional. En el CONICET, solo dos mujeres presidieron en 70 años y las investigadoras superiores son escasas, pese a paridad en becas iniciales.
La desigualdad se agrava por licencias de paternidad mínimas de dos días, prejuicios en campañas científicas y el síndrome del impostor que afecta más a mujeres. En universidades, el 60% de alumnos son mujeres pero rectoras son pocas, y la UBA nunca tuvo rectora.
Julia De Angelo destaca sesgos en ciencias de la Tierra, donde mujeres enfrentan dudas sobre su fuerza física o cuidado familiar al liderar campañas, lo que genera disparidades en escalafones altos.