Israel redujo drásticamente la capacidad misilística de Irán, que pasó de lanzar 90 misiles por día a solo 20, según reportó el periodista Gabriel Benzagal desde Tel Aviv, donde hubo cuatro alertas de refugio en las últimas horas por bombardeos continuos.
El conflicto, iniciado el sábado pasado con ataques de Estados Unidos e Israel que destruyeron 30 tanques petroleros iraníes y asesinaron a Ali Khamenei, se ha globalizado involucrando a 18 países. Países del BRICS como Brasil, Rusia y China condenaron las acciones, mientras Canadá, Argentina —el único de América Latina— , Alemania, Ucrania, Australia, India, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita las apoyaron.
Una periodista iraní desde Teherán defendió la respuesta de su país, que incluye ataques a bases estadounidenses en Qatar, Baréin, Jordania y Dubái, así como objetivos económicos como un hotel en Yubay donde se alojaban soldados yankis. Irán prometió escalar a intereses económicos si persisten los bombardeos.
El historiador Leandro Monsenfeld, investigador del CONICET, describió el escenario como una guerra mundial híbrida y fragmentada por el declive hegemónico de Estados Unidos frente a China, Rusia e India. Trump busca revertirlo con primacía militar, obligando a aliados OTAN a elevar presupuestos al 5%, usando el modelo de Venezuela —bombardeo sin bajas yankis pero cambio de liderazgo— y ahora amenaza con invadir Cuba tras Irán. El barril de petróleo subió un 50% en una semana, impactando la inflación en EEUU.
Benzagal aclaró que Ali Khamenei era líder político bajo la 'tutoría del sabio', responsable de la carrera nuclear iraní que permitía armar 11 cabezas según el OIEA. En Israel hay apoyo a la guerra por la amenaza existencial de Irán, pese a protestas internas contra los ayatolás en Irán, donde persas rechazan el régimen shiíta.