Millones de personas permanecen atrapadas en Beirut sin opciones viables de escape, a diferencia de conflictos anteriores donde huir a Siria o Irak era posible, debido a la intensificación de la guerra en Medio Oriente.
Esta situación agrava la catástrofe humanitaria en Líbano, donde ya se reportaron 294 muertos y más de 1.000 heridos por ataques israelíes, incluyendo operaciones terrestres en Nabishid con 41 víctimas fatales, bombardeos en Tiro y Nabatille, y desplazamientos masivos de más de 100.000 personas hacia refugios improvisados como escuelas y estadios sin suministros básicos.
Israel justificó incursiones para recuperar restos del piloto Ron Araja, desaparecido en 1986, mientras Hezbollah responde con cohetes y drones, y ambas partes emiten órdenes de evacuación.
Refugiados relataron dormir en el suelo sin ropa, mantas ni ayuda, con hoteles saturados y suburbios de Beirut devastados.