El hospital Ichilov de Tel Aviv convirtió su estacionamiento subterráneo en cuatro pisos hospitalarios en menos de cinco horas ante la guerra regional iniciada hace una semana por ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos contra Irán, reporta Elisabetta Piqué en vivo desde el lugar.
Todos los pacientes con menos de cinco horas de atención fueron trasladados bajo tierra, donde ahora hay 800 internados juntos sin habitaciones individuales, quirófanos operativos y espacio liberado dando altas; no se filmaron pacientes por permiso especial, pero se atienden a judíos, árabes, cristianos y palestinos sin distinción de religión o nacionalidad.
El médico argentino Miguel Glaston, toxicólogo radicado hace 25 años en Israel, describe la tercera vez en años que el hospital realiza este traslado masivo, con pacientes hacinados pero atendidos sin preguntar religión, en un país paralizado por estado de emergencia y con sistema antimisiles efectivo que limita daños a 10 muertos, cientos de heridos y 2.300 evacuados a hoteles.
En el primer ataque hace una semana, 25 heridos de una calle céntrica fueron atendidos aquí, el hospital más cercano; Piqué destaca la organización impecable con oxígeno y equipamiento pese a ser un estacionamiento, recordando que también trató rehenes liberados en octubre pasado.
La corresponsal califica esta escalada como un antes y después, con Irán respondiendo no solo a Israel sino afectando bases estadounidenses en países del Golfo, implicando 15 naciones en el conflicto.