El Hospital Ichilov de Tel Aviv trasladó todas sus operaciones a cuatro pisos subterráneos, un ex estacionamiento convertido en centro médico, en menos de cinco horas el sábado pasado ante los ataques con misiles de Irán. La corresponsal Elisabetta Piqué reporta en vivo desde el lugar, donde quirófanos funcionan a pleno y 800 pacientes comparten espacios en estado de emergencia por la guerra regional iniciada hace una semana entre Israel, Estados Unidos y aliados contra Irán.
Miguel Claste, médico toxicólogo argentino radicado en Israel hace 25 años, explica que es la tercera vez en pocos años que ocurre este traslado masivo, con altas aceleradas de pacientes menos graves y atención sin discriminación por religión o nacionalidad a judíos, árabes, cristianos y palestinos. El hospital, uno de los más importantes del país, atendió de inmediato a 25 heridos del primer impacto en una calle céntrica de Tel Aviv y ya sumó víctimas de ataques posteriores, con daños limitados gracias al sistema antimisiles.
Claste relata el agotamiento generalizado tras tres años de conflictos constantes, con misiles diarios que generan poco daño material pero alto trauma psicológico, aumento de suicidios, abuso de drogas y post-traumas masivos. Israel permanece paralizado en emergencia, con 10 muertos, cientos de heridos y 2.300 evacuados a hoteles, mientras el espacio aéreo está cerrado al 70%, limitándose a vuelos sanitarios y repatriación de 100.000 residentes varados en el exterior.
Piqué destaca la polémica internacional por el ataque preventivo conjunto de Israel y Estados Unidos bajo el presidente Trump, lanzado sin autorización del Congreso ni evidencia clara de amenaza nuclear inminente de Irán, pese a declaraciones previas de Trump y Netanyahu negando tal riesgo. Irán responde atacando bases estadounidenses en países del Golfo y sigue lanzando misiles, con su régimen intacto pese a rumores de muerte del ayatolá Ali Khamenei.
El médico critica el apoyo iraní a grupos terroristas que han causado miles de muertes en Israel durante décadas, más allá de la supuesta bomba nuclear, y advierte contra el extremismo en ambos lados, enfatizando el sufrimiento civil en hospitales como este.