Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), confirmó que los ataques de Estados Unidos e Israel del fin de semana pasado causaron daños muy grandes y dejaron en estado de inoperabilidad la mayoría de las instalaciones nucleares iraníes. Explicó que el OIEA ya no podía afirmar que el programa nuclear de Irán estuviera dedicado exclusivamente a fines pacíficos, lo que generaba enorme preocupación internacional.
Grossi detalló que cada instalación tenía funciones diferentes y que, en su gran mayoría, fueron destruidas o inutilizadas físicamente, con el material interno en estado irreparable. Admitió haber recibido amenazas de muerte de voces del régimen iraní durante la guerra de los 12 días, por considerar que sus informes justificaron la campaña militar, aunque lo calificó de absurdo. Las autoridades de seguridad aún consideran delicada su situación personal.
El analista Kevin Ari Levin respaldó las declaraciones de Grossi, destacando la falta de cooperación de Irán con el monitoreo, su reserva de uranio enriquecido al 60% (unos 400 kilos), misiles y apoyo a grupos como Hezbollah. En el Líbano, Israel ordenó la evacuación inmediata del sur del río Litani ante inminentes ataques, tras intercambios previos, con Hezbollah actuando como fuerza de choque contra Israel.
Grossi habló de su candidatura a secretario general de la ONU, criticando la obsolescencia y ausencia de la organización en preservar la paz. Sobre la administración de Donald Trump, defendió la necesidad de diplomacia preventiva para evitar el uso de la fuerza, aunque reconoció el debate sobre el derecho internacional en intervenciones como en Venezuela y Medio Oriente. Levin señaló un posible punto de inflexión en Líbano, con agotamiento popular por Hezbollah y incumplimiento de la resolución 1701 de la ONU.