La finalísima entre Argentina y España en Qatar enfrenta serias dudas por la escalada del conflicto en Medio Oriente, programada para dentro de 20 días en Doha.
La Federación de Fútbol Catarí insiste en realizar el partido pese a la situación bélica, pero las federaciones de España y Argentina se muestran reacias, con jugadores y entrenadores priorizando la resolución del conflicto sobre el fútbol. España ya proclamó que no tiene intención de viajar a Qatar en estas condiciones.
Detrás hay un negocio millonario con 90.000 entradas vendidas, influencers contratados y campañas de marketing suspendidas, pero complicaciones logísticas como el cierre del espacio aéreo hacen imposible la asistencia masiva. Se especula con sedes alternativas como Wembley, Miami o Nueva Jersey, aunque Qatar presiona para mantenerlo.
Qatar busca promocionarse como destino turístico seguro, pero expertos ven difícil que jugadores se expongan al riesgo.