Irán atacó bases militares estadounidenses ubicadas en países árabes vecinos como Bahréin, Qatar y Arabia Saudita, en respuesta a la escalada bélica que incluye la muerte del líder supremo Ali Khamenei, bombardeos israelíes y el cierre del Estrecho de Hormuz que paralizó el 20% del petróleo mundial con precios por encima de los 85 dólares el barril.
Expertos destacaron el impresionante despliegue de bases de Estados Unidos en la región, incluyendo Irak, Siria y Emiratos Árabes Unidos, pese a supuestos distanciamientos con el mundo árabe. Panelistas analizaron el aislamiento regional de Irán, chiita frente a mayorías sunitas aliadas a Washington, aunque mantiene aliados como los hutíes en Yemen, Hezbollah en Líbano e influencia en Irak, mientras Arabia Saudita muestra signos de acercamiento impulsado por China.
Se criticó la ruptura del pacto nuclear por Donald Trump en 2018, pese a verificaciones de la OIEA bajo Rafael Grossi que confirmaban el cumplimiento iraní y la posesión nuclear no declarada de Israel. Recordaron planes históricos como el del general Wesley Clark para derrocar siete gobiernos, con Irán como último objetivo, y la "niebla de la guerra" que impide predecir resultados, incluyendo posibles invasiones terrestres vía kurdos.
China emerge como contrapeso ofreciendo acuerdos comerciales sin amenazas, a diferencia del "palo" trumpista, favoreciendo un mundo equilibrado para su comercio. Rusia muestra tradición bélica, pero no hay bloque unificado contra Estados Unidos. Javier Milei celebró el asesinato de Khamenei como líder espiritual, generando preocupación por posibles repercusiones para Argentina.
La tensión persiste con suspensión total de vuelos en el espacio aéreo alrededor de Irán, visible como un "agujero negro" en mapas en tiempo real, mientras manifestaciones masivas apoyan al régimen pese a las expectativas de colapso interno.