Dubái vive incertidumbre con alarmas, drones y misiles constantes que vaciaron calles y restaurantes al 50% de capacidad, cuenta Lucas Kaufman desde la ciudad, donde el turismo, pilar económico, sufre más el impacto.
Desde el sábado pasado, los residentes evacúan edificios a cualquier hora, incluso de madrugada, hacia puntos seguros; el espacio aéreo reabre intermitentemente, permitiendo salidas de argentinos hacia otros destinos.
Zonas clave como Dubái Marina y La Palma muestran avenidas semivacías y baja ocupación; fronteras terrestres colapsadas requieren visas y horas extras para egresos a países limítrofes como Omán.
El conflicto afecta logística y energía, pero el turismo colapsa, con argentinos y europeos varados con boletos inútiles ante el cierre aéreo previo.