Coco mostró su arsenal personal de medicamentos, incluyendo Rivotril, Buscapina, ibuprofeno y Reliberán, confesando que heredó de su madre, apodada doctora Coca, la costumbre de medicar todo y que no sale de casa sin ellos por temor a ataques de pánico.
Explicó que sufre dependencia total a estas pastillas, las mezcla como un barman para dormir o calmar ansiedad, y que en momentos de estrés extremo se siente como si se estuviera muriendo realmente, recomendando tener algo a mano para quienes padecen lo mismo.
Abrazó la vulnerabilidad como su mayor fortaleza, inspirado en Brené Brown, pintó una máscara con el lema "menos cabeza, más alma" o vulnerabilidad, y propuso poner de moda mostrar fragilidad en lugar de esconderla.
Defendió su humor costumbrista de "Cátedra del Macho" como exageraciones barriales sin promover machismo real, admitió un pasado compromiso político con Néstor Kirchner y destacó cómo terapias lo ayudaron a deconstruirse.
Conversó con el panel sobre prejuicios machistas del barrio, como "el hombre no llora", y celebró la deconstrucción personal tras crisis de pánico y depresión tratadas profesionalmente.