China y Rusia condenaron los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, uno de sus principales aliados en Medio Oriente, pero limitaron su apoyo a declaraciones verbales y diplomáticas sin compromisos militares. En el magazine Así es Asia, el experto Osvaldo Cortesi explicó que Pekín prioriza su suministro de petróleo de países del Golfo como Arabia Saudita, pese a alianzas con Moscú e Irán.
China impulsó la integración de Irán en la Organización de Cooperación de Shanghái desde 2023 y en los BRICS desde 2024, pero Cortesi duda de un respaldo concreto más allá de lo diplomático. Pekín produce el 35% de las manufacturas mundiales y una escalada afectaría sus exportaciones ante la subida de precios del petróleo y crisis globales. El gobierno chino instó a detener las operaciones militares para evitar la propagación de la guerra.
Rusia, por su parte, niega pruebas de que Irán desarrolle armas nucleares, según el ministro Sergey Lavrov. Moscú firmó un Tratado de Asociación Estratégica con Teherán en 2025, pero sin cláusula de defensa mutua, y ha recibido drones iraníes para Ucrania. Cortesi indicó que Rusia no intervendrá en una guerra abierta contra Estados Unidos.
El cierre del Estrecho de Hormuz afecta al 20% del crudo mundial, con China recibiendo el 40% de su petróleo por esa ruta, seguida de India (15%), Corea del Sur (12%) y Japón. Pekín compra casi el 90% de las exportaciones iraníes mediante una "flota fantasma" de petroleros que burla sanciones con transbordos y reetiquetado. La Guardia Revolucionaria amenazó con bloquear el paso, exponiendo la vulnerabilidad energética china pese a reservas de 40-45 millones de barriles.