Una adolescente de 14 años llevó al colegio Marcelino Blanco de Mendoza la pistola 9 milímetros de su padre, un policía de San Luis, se atrincheró cinco horas y media y disparó dos veces al aire sin herir a nadie el 10 de septiembre de 2025.
El conductor reveló que la chica sufrió abuso sexual por parte de un celador del colegio, pero nadie la escuchó previamente: ni la profesora, ni la directora, ni sus padres respondieron a sus señales de auxilio.
La joven no reguló sus emociones por la falta de atención y apoyo, y recurrió al arma para llamar la atención sobre el trauma, descartando bullying como causa principal y criticando la educación familiar y escolar.
Tras la intervención policial y psicológica, la chica confesó el abuso el 27 de febrero, destacando la necesidad de escuchar a los adolescentes antes de que lleguen a extremos.