El B-2 Spirit, bombardero furtivo de Northrop Grumman, evade radares gracias a su diseño de ala y materiales absorbentes, usado por EE.UU. e Israel en ataques contra Irán.
Analista Matías Roth explica que transporta GBU-57, bombas antibúnker de 14 toneladas que penetran 60 metros de hormigón, únicas en su capacidad. Participó en misiones en Kosovo, Irak, Afganistán, Libia, Yemen e Irán en 2025 y ahora, con 1.500 operaciones sin derribos.
Pilotos mantienen secreto absoluto antes de misiones, usándose contra centrales nucleares y bases navales iraníes con gran carga explosiva.
Valentina Torres Sánchez presenta este componente clave del poderío aéreo estadounidense en el conflicto.