La Basílica de Nuestra Señora de Luján, imponente construcción neogótica de 106 metros de altura y 68 metros de frente, se alza en un emplazamiento perfecto que la convierte en centro visual a gran distancia, sin obstrucciones urbanas.
Su fachada presenta tres naves con puertas en gabletes, arquivoltas y pórtico de bronce, ocho hornacinas con apóstoles y evangelistas, dos torres con agujas y cruces de seis metros que cayeron en 2000 y fueron rehechas en 2005 en astilleros de Río Santiago. Una logia a 40 metros une las torres con 18 columnas medievales, y el interior alberga un rosetón vitral de 10 metros, altar mayor de mármol y bronce con imágenes de Jesús, María y evangelistas, púlpitos neogóticos y baptisterio.
En la nave oeste reposan los restos de Jorge María Salver, párroco francés que prometió construir la basílica tras un milagro indígena en tiempos de Namuncurá: salvado de ejecución, recolectó limosna de 1889 a 1899 para la obra que tardó 48 años. Los tronos laterales incluyen el usado por Juan Pablo II, y bajo el altar, a cuatro metros de profundidad, la piedra fundamental de Tandil contiene acta fundacional, periódicos y reliquias de Nazaret, Calvario, catacumbas romanas, Loreto, Zaragoza, Montserrat, Lourdes y Montmartre.
Estos tesoros materiales y espirituales atraen a cientos de miles de peregrinos de todo el mundo, renovando la fe en el santuario.