El nombre Playas Doradas surge de su arena fina de cuarzo y sílice que produce reflejos dorados. Antes, Punta Colorada era el balneario usado por pobladores de Sierra Grande hasta los 70, pero se eligió un nuevo sitio cerca de la desembocadura del río Salado como puerto para el hierro.
En 1974, el arquitecto Ronaldo Duncan Patterson, director de obra de Villa Sierra Grande, voló en bimotor desde Trelew para recorrer costas y fijar la zona. Trabajó tres días con topógrafos e ingenieros en la traza de la nueva ruta al balneario.
La denominación oficial fue impulsada por la ex subsecretaria de Turismo mediante ordenanza municipal, cambiando el nombre previo ligado al arroyo Salado.