El panel alertó sobre la vulnerabilidad de Argentina a posibles atentados de células iraníes activadas por la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, debido al alineamiento del presidente Javier Milei con Washington y Tel Aviv, similar a las "relaciones carnales" de Carlos Menem en los noventa que precedieron a los ataques a la Embajada de Israel y la AMIA.
Mostraron imágenes apocalípticas de destrucción en Teherán con llamaradas y explosiones, donde la gente circula como si nada ante sirenas y bombas diarias, contrastando con la falta de costumbre argentina a la violencia bélica. Recordaron el atentado a la AMIA el 18 de julio de 1994, con Crónica Televisión como primer medio en transmitir en vivo, un toque de queda para buscar sobrevivientes con georradares y la paranoia posterior en objetivos israelíes.
Criticaron la inteligencia argentina por enfocarse en "carpetazos internos" en vez de prevenir amenazas terroristas, siendo reactivos y no proactivos ante fanáticos religiosos que no distinguen alianzas comerciales de posiciones bélicas. Mostraron videos de misiles iraníes supersónicos impactando edificios en Israel a velocidades impresionantes y drones kamikaze operados remotamente como videojuegos.
Compararon la supuesta resistencia iraní con la caída rápida de Saddam Hussein y Muammar Gaddafi, tildados de dictadores "faloperos", pero enfatizaron que los líderes iraníes son fanáticos fundamentalistas desde 1979. Saludaron al exdirector Hugo César Ferrer y lamentaron la normalización global de la guerra.