Antonella, desde una callecita de París en el barrio Hauteville del distrito 10, mostró las calles casi vacías al inicio de la primavera, donde la gente anda en remera pese al frío que ella sintió intenso. Explicó que está con su marido y su hija Bendita, nacida en París de padres italianos y argentinos, y rechazó invitaciones a Argentina por trabajo allá.
Robertito la invitó a Buenos Aires en septiembre y mencionó planes de ella a Toscana con amigas. Pasearon virtualmente por el barrio bobo chic, ideal para adultos pero no para niños, y compararon precios de ropa.
Antonella reveló que su outfit completo, incluyendo gorrito, tapado y zapatillas de tres rayas, cuesta unos 200 euros equivalentes a 300 mil pesos argentinos, de marcas chinas accesibles que una argentina se rebusca en Europa.
Despidieron con cariño, destacando que el euro ayuda y planeando verse pronto.