Andrea del Boca detalla su primer gran romance con el actor José Luis Rodríguez, conocido como Silvestre, entre 1983 y 1987, un amor a primera vista que duró cuatro años pese a las complicaciones. Él estaba casado con Débora Ramos, quien estaba embarazada, y la relación generó un escándalo nacional que ocupó las revistas del corazón durante años.
Andrea cuenta que se conocieron trabajando juntos y tardaron dos años en confesar su atracción, mientras él separaba y reconciliaba con su pareja. Describe un incidente de violencia que llevó a Silvestre a la comisaría, donde ella lo acompañó como testigo, y cómo su padre se opuso inicialmente temiendo que sufriera. La actriz defiende que era un amor verdadero que la hizo aprender a jugarse por los sentimientos.
Débora Ramos relata su shock al enterarse por periodistas que Silvestre se fue a vivir con Andrea, tras besarle la panza y prometerle cuidado durante el embarazo antes de desaparecer. El divorcio fue controvertido y duró 14 o 15 años, con Silvestre manteniendo contacto con sus hijos, que Andrea respetaba.
La relación terminó abruptamente tras una gira de Andrea en Italia, comunicada por un inesperado parte de prensa que ella se enteró por los diarios. Posteriormente, en 1988, Andrea inició un romance con el director Raúl de la Torre, 28 años mayor, que duró seis años y dejó films como Un tal Funes y Peperina. Lo conoció como amigos laborales y valoró su madurez profesional para conectar con su carrera en ascenso.
Andrea explica que buscaba parejas con experiencia similar a la suya, no jóvenes inmaduros, y dio señales para que Raúl avanzara, destacando cómo sus romances con hombres mayores le permitieron equilibrar amor y vocación actoral.