Nahuel Gallo, un argentino detenido arbitrariamente en Venezuela por 448 días, fue liberado gracias a gestiones de la AFA. El gendarme argentino fue acusado sin pruebas de ser espía y planear un atentado contra Delcy Rodríguez, en un contexto de tensiones diplomáticas.
Gallo cruzó la frontera desde Colombia para reunirse con su pareja venezolana, María Alexandra Gómez, y su hijo de dos años, pero fue secuestrado por agentes en una van negra. Su esposa recorrió cárceles y contactó al fiscal Tarek William Saab, quien ignoró las pruebas de inocencia.
Patricia Bullrich, entonces ministra de Seguridad, intervino, y tras infructuosas gestiones diplomáticas vía Brasil e Italia, la AFA usó un viaje protocolar a Caracas para facilitar su traslado en un vuelo privado con dirigentes como Luciano Esnakis.
El panel destaca la fortaleza mental de Gallo, quien cantaba el himno nacional en prisión, y critica el régimen de Nicolás Maduro, que rompió lazos con Argentina tras el rechazo de Javier Milei a las elecciones fraudulentas. La AFA emitió un comunicado antes que el gobierno, generando sospechas de diplomacia paralela.
Claudio Tapia y la Federación Venezolana de Fútbol, liderada por José Jiménez Ochoa con lazos a Delcy y Jorge Rodríguez, jugaron un rol clave pese a advertencias del gobierno argentino contra viajar a Venezuela.