Virginia Luca, argentina varada en Sharjah cerca de Dubái, describe la calma cotidiana pese al conflicto regional que le impide regresar. Viajaba low cost desde Europa y Tailandia cuando cerraron el espacio aéreo por ataques, compró pasajes caros en Emirates y vio columnas de humo y alertas de misiles desde su hotel.
Durante el Ramadán, los emiratíes mantienen rutinas de ayuno hasta las seis y media de la tarde, cuando salen a la costanera a romper el ayuno con tranquilidad, transmitiendo seguridad a los turistas. Los negocios cierran de día y ella provee comida para varios días en supermercados.
Originaria de Ciudad Evita, viaja con su pareja en modo mochilero aventurero; su viaje previo fue de voluntariado en Colombia, España e Italia. Compraron boletos para volar el 11 de marzo vía Emirates a Madrid, aunque temen cancelaciones, y ofrece sus redes para ayudar a otros argentinos varados.
Los conductores la despiden con humor, sugiriendo celebrar en Madrid con jamón serrano, y ella comparte su Instagram @virgiluca para conectar con grupos de WhatsApp de residentes que buscan soluciones colectivas.