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Venezolanos emigran desde 2014 por crisis y traen arepas universitarias a Buenos Aires

Tensión: intercambio (15°) Sesgo: favorable (+25)

La inmigración venezolana en Argentina es reciente y comenzó fuertemente desde 2013-2014 debido a graves problemas económicos en Venezuela. Antes de 2010, casi no existía porque Venezuela miraba hacia Estados Unidos, Colombia o Ecuador, no al sur distante. Esta ola trajo un perfil especial: gran porcentaje de universitarios que llegaron en avión directamente a Buenos Aires y Lamba, concentrándose allí por nostalgia y abriendo negocios gastronómicos como areperías.

La cocina venezolana callejera, como arepas y empanadas masivas de maíz frito, surgió por la necesidad de reconfortarse con sabores de casa. Héctor Guerra, ingeniero industrial llegado en 2017 con su esposa, empezó vendiendo empanadas venezolanas por redes sociales desde 2018-2019, creciendo hasta abrir local. Estas empanadas de 300 gramos tienen rellenos como pabellón (poroto negro, carne mechada, queso), plátano frito con queso o cordón blue de pollo.

En el programa, prueban arepas rellenas de pollo guisado con queso, carne mechada o la reina 'picón de ave' con pollo desmechado, mayonesa y salsa picante. Héctor explica que la arepa, hecha de harina de maíz precocida sin grasa ni colesterol (similar a polenta), se come a toda hora, incluso desayuno a las 5 de la mañana en puestos ambulantes, y es central en la vida venezolana, adaptable a rellenos dulces o salados.

Los panelistas destacan la diferencia con desayunos argentinos tímidos como tostadas o medialunas, y Héctor confiesa extrañar la comida, adaptándose inicialmente pero prefiriendo arepas. Incluso usaron polenta para arepas al inicio por escasez de harina. La gastronomía ofrece salida laboral rápida, aunque frita y no siempre la más sana.