Los vecinos del derrumbe de Parque Patricio ingresan de noche a sus departamentos para retirar pertenencias esenciales tras protestas contra la retroexcavadora y la intervención de un abogado que obtuvo autorización fiscal en menos de una hora. Evacuados desde el martes y alojados en hoteles con lo puesto, los afectados estallaron de bronca al ver máquinas removiendo escombros sin pericias previas ni comunicación de las autoridades, temiendo la destrucción de pruebas contra la constructora.
Anabela, vecina del piso 8 de la torre A, relató la falta total de comunicación: un arquitecto de la UBA alertó que no estaba autorizado, llamaron a la fiscalía, pidieron por megáfono durante media hora que paren y finalmente ingresaron al sitio para detener la máquina. El abogado Burlando acudió a la fiscalía, consiguió el oficio para sacar autos y motos, y ahora permiten el ingreso supervisado, aunque de noche con linternas y generadores afuera por seguridad, complicados por la lluvia repentina.
Los vecinos suben por escaleras con valijas, mochilas y bolsas de consorcio, priorizando ropa, cascos, medicamentos y leches para bebés, ya que no saben cuándo volverán. Personas con discapacidad envían a familiares; una contó que su novio sacó la moto sin casco y lo multaron a media cuadra pese al caos. Muchos no cubren hoteles ni comida, y dudan del fideicomiso que administra sin consorcio formal.
En estudio explicaron las cuotas hipotecarias de 700-800 mil pesos que siguen pagando. Un asesor de seguros aclaró que pólizas de hogar no cubren derrumbes, la responsabilidad civil de autos no ayuda en siniestros, pero terceros completos podría si hay destrucción total; recomendaron guardar tickets y demandar al fideicomiso, banco hipotecario, constructora o Gobierno porteño. El perímetro vallado complica todo, incluso el acceso de la prensa.