Un vecino de la torre C subió ocho pisos por escalera sin luz para rescatar pertenencias de su departamento duplex, en medio del olor a podrido de la heladera y polvo en los primeros pisos, escoltado por bomberos que radiaban su posición.
Alfredo Simón conectó en vivo con el hombre, quien sacó un celular olvidado, ropa de invierno, zapatillas para su hija, documentación y medicación cara para su esposa, aunque no vio bien por la oscuridad y solo tuvo cinco minutos.
El vecino contó que fue agotador, como en películas de rescate, pero subió más tranquilo que antes sin sentir rajaduras, aunque evitó mirar abajo por el vacío impresionante. Se quejó del olor putrefacto que obliga a tirar la heladera.
La operación se cortó al oscurecer por orden del gobierno de la Ciudad, dejando a muchas familias esperando hasta mañana para inspección general, en una historia de largo aliento sobre dónde vivirán.