Super Kamiokande, un detector de neutrinos ubicado en las profundidades de una antigua mina japonesa, aprovecha la montaña como escudo contra el ruido radiactivo y se llena con agua ultra pura filtrada de deshielo subterráneo.
El detector se centra en la oscilación de neutrinos, un fenómeno donde estas partículas cambian de tipo y masa, algo demostrado junto con SNOPLUS. Super K podría alertar sobre supernovas detectando neutrinos antes que su luz visible.
El interior del tanque permanece sellado por más de diez años, capturando eventos en fracciones de segundo en un espacio sagrado y oscuro, escuchando el susurro de las estrellas.
La estética del detector surge de las leyes físicas, no del diseño humano, expresando la belleza pura de cuestionar el universo.