La final entre Argentina y España, programada para el 27 de marzo en Catar, enfrenta incertidumbre por el conflicto bélico en Medio Oriente.
Los organizadores cataríes se resisten a ceder la sede por acuerdos comerciales firmados, pese al desconcierto de UEFA y Conmebol, que esperan una semana más para decidir.
Se prevé cambiar la sede a Estados Unidos o Europa para mantener neutralidad, posiblemente reprogramando fechas cercanas al 26-28 de marzo, ya que aerolíneas reintegran pasajes.
Los qataríes se aferran al negocio pese a los misiles cayendo en la región.