El panel del programa Duro de callar llama en vivo a una ambulancia para intentar rescatar a Mario, un jubilado de 82 años postrado y abandonado por su hijo en San Miguel, Buenos Aires. Los vecinos denunciaron el caso hace días ante la policía y la fiscalía, pero ni la ambulancia ni las autoridades han brindado asistencia efectiva, dejando al hombre deshidratado, desnutrido y en condiciones inhumanas, con solo pan duro traído por el hijo que trabaja de Uber en un Fiat viejo.
Los conductores critican duramente al Estado ausente, al intendente de San Miguel y a sucesivos gobiernos de Macri, Alberto Fernández y Javier Milei por el abandono sistemático de jubilados y vulnerables. Argumentan que la familia falló primero, pero el Estado tiene la obligación de intervenir, y destacan que ya hay una denuncia radicada sin avances, con la ambulancia que solo curó una úlcera en la pierna y se fue sin internarlo.
En el debate, panelistas como Osvaldo defienden que no es representativo del país y falla la familia, mientras otros como Matías y Tomás insisten en la normalización del abandono, con miles en la calle y hospitales colapsados por la crisis económica. Corrigen la dirección exacta de la denuncia (Joaquín B. González 4775) para evitar excusas de las autoridades y urgen activación inmediata por abandono de persona, temiendo que Mario no sobreviva el fin de semana solo.
Los vecinos, como Rosa, asisten con comida pero no pueden más, y una cuidadora pagada por el hijo dejó de venir. El programa apela a la audiencia y redes para visibilizar el caso, comparándolo con falta de atención a compatriotas en el exterior, y cuestiona si esto es la "Argentina distinta" prometida.