Marcela, de 18 años, sufrió una brutal golpiza de sus compañeras cajeras en su primer día laboral en un supermercado de Pilar, donde sospecha que le drogaron el vaso de agua que le dieron cuando se debilitó repentinamente.
La joven, con un problema de salud que le impide levantar pesos, fue burlada por no poder cargar mercadería, se descompensó con dolor en el pecho y falta de aire, y luego las empleadas la atacaron, la arrastraron detrás de una heladera con cables pelados, le dieron piñas, patadas y la dejaron con 14 moretones y un chichón en la cabeza. El encargado Federico presenció todo sin intervenir y cerró los portones del local.
La madre de Marcela llegó al supermercado alrededor de las 21 horas, tras una hora de pesadilla, y encontró a su hija descompuesta; el padre Jorge también estuvo presente. Las agresoras viralizaron el video en Instagram haciéndose las matonas, pero renunciaron al día siguiente, y ahora siguen amenazando a Marcela por teléfono.
En una nota en vivo desde el lugar, el periodista Martín confrontó a Federico, quien se negó a dar la cara, se escondió y no respondió cínico. Una nueva empleada de la fiambrería, que ayudó a Marcela, dijo que no vio detalles y que Federico llamó a la policía, pero la familia insiste en que protegió a las imputadas.
Federico había contratado a Marcela el día anterior por teléfono, le ofreció doble turno de 9 a 14:30 y 17 a 21:30 como repositora y limpieza por 20 a 22 mil pesos en efectivo por semana, pero el día del incidente le tiró el dinero al piso insultándola. Los vecinos apoyan a la víctima por antecedentes similares en el comercio.