Lucero, eliminada de Gran Hermano, confiesa que no dormía ni comía por ansiedad y nervios desde el aislamiento previo, agravado en la casa donde nadie la saludó al entrar, sintiendo egos y tensiones de una generación centrada en sí misma.
Imaginaba un ingreso más tranquilo con joda inicial, pero entró tenso; su estrategia de no reaccionar para evitar conflictos falló, quedando en placa temprana sin alianzas sólidas pese a intentos con Emanuel y otros, necesitando acción y generar conflicto desde el principio.
Admite autocrítica por no convencer a su grupo de votaciones y planea revisarla para la vida real; el panel la somete a preguntas y cartitas misteriosas mientras preguntan por Andrea.