Gabriel Lucero, eliminado de Gran Hermano, reveló su ansiedad extrema que le impedía dormir y comer desde el aislamiento previo, agravada en la casa por la recepción hostil donde nadie lo saludó al ingresar, percibiendo egos inflados de una generación centrada en sí misma.
Explicó que su estrategia de jugar tranquilo para evitar conflictos falló de entrada, quedando en placa sin alianzas sólidas pese a intentos con Emanuel, Chipio y otros; en la cena de nominados mostró videos donde Janina Sili y Brian Sarmiento lo apuntaron como salida, acusándolo de no jugar y ser callado, mientras él los criticaba por traiciones y pactos.
Andrea del Boca lo impactó positivamente por su rol maternal que lo contuvo amid críticas por controlar la cocina para racionar comida ante el descontrol de los participantes; el invitado destacó su oscilación pero valoró su cercanía, y en el podio elogió a Pincoya como personaje especial pese a dificultades idiomáticas, y a Luana como simpática y cálida enfocada en buscar cariño más que en competir.
Lucero admitió quemarse rápido por falta de sueño y confrontaciones constantes, dudando en volver si la casa sigue escalando en bravura con placas planta; criticó el tono agresivo de Janina y la inestabilidad de Brian, prefiriendo un juego estratégico en grupo grande con Andrea, Chipio y Maviña para equilibrar alianzas sin tanto conflicto.