Lizy Tagliani cuenta su infancia en casa de chapa y deseo de Peugeot 404 de 1974. De niña pobre, convenció a don Enrique Esteban de llevarla al colegio en su auto para aparentar, simulando que era su padre ante compañeros de colegio privado.
Su madre gritona la llevaba caminando mientras ella exigía autos lujosos como los de padres de compañeros. Hoy tiene el 404 por ese fetiche nostálgico de superar pobreza.
Relata sufrimiento en colegio privado por diferencia social, inventando mentiras sobre su casa para impresionar. Reflexiona riéndose de infancia triste que no percibía entonces.
Comparten anécdotas de disfraz crossdressing en Mar del Plata, saliendo a la calle para ver reacciones. Hablan de un día entero juntos con transformaciones.