Irán responde a los ataques de Israel y Estados Unidos bombardeando bases estadounidenses en países aliados como Jordania, Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes, según explicó el analista Jair Sibel. Irán no elige expandir la guerra sino que defiende su existencia ante un conflicto de mediano plazo impulsado por Netanyahu y ejecutado por Trump, con el objetivo de balkanizar el país persa en entidades maleables alineadas con Occidente.
El experto destacó que Irán rompió la arquitectura logística de 70 años de EE.UU. en la región y territorializa el conflicto para que aliados como Emiratos Árabes paguen costos materiales. Las protestas internas en Irán son contra políticas económicas por sanciones, no contra el sistema, donde gobiernan moderados dialoguistas con Occidente y observados por la OIEA, a diferencia de Israel que posee 220 ojivas nucleares en Dimona.
El bloqueo del Estrecho de Hormuz por Irán genera incertidumbre global en precios de petróleo y gas, afectando a China aunque permite paso selectivo de buques. Israel prolonga la guerra para exportar armas y drones, beneficiándose económicamente mientras el mundo árabe se divide por ejes geopolíticos y religiosos chiitas.
Cisjordania sufre avances israelíes con colonos radicales expulsando palestinos, como muestra la película oscarizada No Waterland. Irán juega su supervivencia sin revueltas pro-occidentales esperadas por EE.UU.