Estados Unidos e Israel destruyeron más del 90% de los lanzadores de misiles de Irán, según informó el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central estadounidense, dejando al régimen islámico con menos del 20% de su capacidad balística en el séptimo día de la guerra.
El general Dan Kane, jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de EE.UU., confirmó que toda la armada iraní fue hundida, con 21 unidades navales desaparecidas por completo.
El presidente Donald Trump exige rendición incondicional con cuatro objetivos: eliminar el arsenal misilístico (logrado en 90%), hundir la flota (100% cumplido), frenar el acceso al arma nuclear y clausurar apoyo a proxies como Hezbollah en Líbano.
Estados Unidos e Israel disponen de toda la información sobre el programa nuclear iraní, por lo que no hay forma de ocultarlo, y el nuevo líder iraní deberá aceptar estos términos para negociar el fin de la guerra tras la muerte de Ali Khamenei.