La artista Mónica Farro relató en el programa que múltiples visitantes veían una niña de blanco asomada en la puerta entreabierta de su departamento, aunque ella nunca la percibió directamente.
Cinco personas distintas, que no se conocían entre sí, describieron la misma figura durante años en la puerta de vidrio que separaba el living de las habitaciones. Además, los adornos en su mesa ratona se desordenaban frecuentemente durante la noche, sin explicación, ya que no tenía mascotas.
Farro empezó a sentir escalofríos al ir al baño de noche y decidió llamar al profesor Horacio Escarlato, quien visitó el lugar y liberó el espíritu de la niña, elevándola hacia Dios. El departamento tenía unos 90 años de antigüedad, lo que explicaba la presencia arraigada del ente.
Amigos de Farro confirmaban la visión de la nena, generando miedo y ruidos inexplicables, pero tras la intervención, todo se resolvió y la entidad encontró su lugar.