El cabo primero de Gendarmería Nahuel Gallo relató cómo fabricó una bandera argentina con jabón celeste para su higiene y jabón blanco para ropa, mientras estuvo 448 días detenido ilegalmente en Venezuela, donde sufrió torturas físicas y psicológicas como entubamientos sin anestesia y dormir en el piso encapuchado. En su último calabozo, dibujó el sol de mayo con la yema de huevo que decidió no comer, manteniendo su sentido patriótico inalterable.
La AFA organizó un avión privado con dirigentes como Claudio Tapia y Luciano Nakis para rescatarlo, tras negociaciones que el gobierno argentino no pudo concretar directamente por el régimen venezolano. Panelistas debatieron si la AFA actuó como "taxi" o negociador clave, mientras el gobierno se angustiaba por la falta de certeza sobre su estado físico durante el vuelo, preparando un equipo médico que no se usó.
Gallo, fanático del fútbol, vio carteles de AFA y confió en subirse al avión; Tapia habló con él por videollamada desde el aire. Al llegar a Ezeiza a la 1 de la mañana, compartió una cena íntima en Gendarmería con su mujer y bebé, en un comedor preparado especialmente, priorizando su recuperación sin apuros.
Gallo lideró la resistencia en prisión, calmando a compañeros de diversas nacionalidades, organizando oraciones comunes nocturnas y prediciendo su liberación incluso a un yemení. Queda pendiente el rescate de Germán, con gestiones similares, y posibles encuentros con el presidente Javier Milei al regreso de su viaje; su ascenso es rutinario al 31 de diciembre de 2025.
El gobierno destaca las gestiones diplomáticas intensas desde la caída de Maduro, que facilitó liberaciones, aunque Venezuela retiene a ciudadanos de países como EE.UU., Italia y Brasil. Patricia Bullrich lo recibió en el Senado, y el relato de Gallo conmueve por su resistencia extrema en celdas de 3x2 metros donde corría para no quebrarse.