El fiscal federal Sebastián Basso emitió una orden de captura internacional contra Ali Asgar Mir Chehazi, considerado la mano derecha de Ali Khamenei y presunta autoría intelectual del atentado a la AMIA en 1994. Esta figura clave del régimen iraní, sumada a la lista de imputados iraníes, cobra relevancia ahora que Khamenei fue eliminado y Mir Chehazi podría haber sido abatido en Teherán.
Desde Tel Aviv, el corresponsal Gabriel Astrosky relató en vivo cómo la vida transcurre con normalidad pese a las sirenas antiaéreas repetidas que obligan a refugiarse por 10 minutos cada vez. Explicó que shoppings, supermercados y parques permanecen abiertos con restricciones de seguridad similares a las de la pandemia para evitar aglomeraciones en refugios, minimizando el impacto económico de la guerra que cuesta a Israel 50-60 millones diarios en defensa.
Israel desmanteló el búnker de Khamenei en Teherán, utilizado aún por autoridades iraníes para coordinar la guerra, tras eliminar al líder supremo y parte de su familia en un ataque previo con apoyo estadounidense. Ahmad Vahidi, otro buscado por la justicia argentina por la AMIA, asumió el mando de la Guardia Revolucionaria. Astrosky desmintió fake news iraníes con imágenes falsas de IA mostrando Tel Aviv destruida, afirmando que ninguna calle resultó afectada gravemente.
La cobertura destaca la guerra mediática paralela a la militar, con propaganda iraní similar a la de Maduro, mientras Israel mantiene la rutina diaria para sostener la economía y la moral interna frente a los ataques, cuya intensidad cayó drásticamente del 94% inicial.