La justicia argentina indaga a Konstantin Rudnev, el líder de 58 años de la secta rusa Ashram Shambhala, por presunta trata de personas después de su detención el 28 de marzo en el aeropuerto de Bariloche junto a varias mujeres rusas destinadas a Brasil. Rudnev llegó a Argentina escapando de condenas en Rusia por abuso sexual y venta de drogas, donde cumplió 11 años de prisión.
El escándalo comenzó cuando la presunta víctima Elena, embarazada y en estado avanzado, acudió al Hospital Ramón Carrillo acompañada por seguidoras de Rudnev que exigían acelerar el parto, impedían que hablara y seguían un protocolo médico. Tras el nacimiento, intentaron registrar al bebé con el apellido Rudnev en la oficina del Registro Civil local; al negárseles por falta del padre presente, forcejearon, rompieron la partida de nacimiento y generaron tensión que derivó en custodia policial y la posterior detención de Rudnev.
La hipótesis del fiscal Arrigo apunta a que buscaban obtener residencia argentina a través del hijo nacido en el país para aprovechar acuerdos bilaterales con Brasil y moverse libremente por Sudamérica. En Rusia, Rudnev se promocionaba como gurú espiritual y "extraterrestre", atrayendo hasta 20.000 fieles mediante cursos de yoga, charlas filosóficas y videos públicos en YouTube con relatos místicos para captar adeptos.
En una entrevista reciente, la esposa Tamara Rudneva defendió a su marido, lo declaró inocente, acusó a la prensa argentina de replicar falsedades rusas por persecución política y reclamó arresto domiciliario por sus problemas pulmonares agravados en prisión, donde perdió más de 50 kilos. Afirmó que llegaron a Bariloche por el aire puro, negaron delitos locales y ofrecieron acceso total a sus teléfonos, insistiendo en que no hay pruebas tras un año de pesquisa.
La presunta víctima Elena declaró en Cámara Gesell que no lo era y había llegado por motivos personales, desvinculándose inicialmente del caso, mientras el expediente avanza con testimonios de víctimas.