La insuficiencia venosa crónica surge cuando el sistema venoso de retorno en las piernas falla, debido a válvulas defectuosas que impiden el ascenso correcto de la sangre hacia el corazón.
Los síntomas incluyen hinchazón, dolor, pesadez, calambres, picazón y hormigueo, mientras que los signos visibles abarcan arañitas vasculares, varices subdérmicas y várices propiamente dichas. La doctora Mabel Bussati, especialista en flebología y linfología del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, explicó que esta condición progresa si no se trata y puede causar úlceras venosas y cambios en la piel.
Entre las causas predominan factores como la genética, edad, obesidad, sedentarismo, embarazo y hormonas femeninas, afectando más a mujeres en proporción 4 a 1. Si ambos padres tienen varices, el riesgo para los hijos alcanza el 90%.
El diagnóstico se realiza mediante ecodoppler color no invasivo, permitiendo un tratamiento precoz adaptado al paciente, como venotónicos, medias de compresión, control de peso y actividad física para evitar complicaciones graves.
La especialista recomendó consultar ante el primer síntoma para un diagnóstico temprano y prevenir la progresión de esta patología evolutiva.