Un comerciante frustró un robo al desarmar a un ladrón armado que ingresó a su local. Las cámaras de seguridad captaron la maniobra peligrosa donde el dueño le quitó el revólver, obligando al delincuente a huir sin robar nada junto a un cómplice que lo esperaba afuera.
El propietario contó que atendía a un supuesto cliente que tocó el timbre para ver propiedades, pero al entrar sacó un arma de la cintura y lo amenazó diciendo 'estás puesto'. El comerciante reaccionó de inmediato, forcejeó y le arrebató el arma.
Reconoció que sospechaba del ladrón porque lo había visto merodeando días antes. No pensó en las consecuencias, actuó por instinto en el forcejeo que duró segundos.
El ladrón cerró la puerta para aislar la escena, pero el comerciante lo encaró y ganó la pelea por el arma, salvando su vida en un acto de valentía improvisada.