Al menos 27 centros de detención y tortura de la dictadura de Augusto Pinochet se convirtieron en espacios de memoria durante el gobierno de Gabriel Boric, para preservar el recuerdo de las víctimas y evitar repeticiones del pasado.
La Venda Sexy, una vivienda en Santiago, ocultaba horrores de violencia sexual y torturas, mientras el Estadio Nacional fue el mayor centro de detención. Sobrevivientes como Higinio Espergue del cuartel Borgoño y Marcelo Acevedo insisten en rescatar la memoria histórica ante negacionismos conservadores.
Con 3.216 ejecutados o desaparecidos bajo Pinochet, estos sitios educativos buscan unir pasado y presente. Ahora, con el giro político hacia la ultraderecha y la elección de José Antonio Kast, surgen temores de retrocesos en estas iniciativas.
Un pueblo con memoria tiene futuro, afirman, luchando para preservar bancas de madera y fotografías que recuerdan las violaciones a los derechos humanos.