Francisco Galati, argentino radicado en Kuwait hace tres años, relató la calma cotidiana pese a los ataques iraníes con misiles y drones contra bases estadounidenses cercanas. Los sistemas de defensa como Patriot y THAAD interceptan todo en desierto o mar, sin daños mayores, y la gente confía plenamente en ellos mientras sigue trabajando, aunque con menos movimiento por el Ramadán.
Galati mencionó que se oyen sirenas a la madrugada, pero los misiles no causan problemas. Vive solo en un departamento y enseña tenis y pádel en un club cerca de la embajada y bases americanas. Hoy sus amigos, mayormente españoles, no trabajaron por precaución en esa zona sensible.
Los argentinos en Kuwait son poquísimos, y Galati espera que el conflicto termine pronto. La entrevista cerró con agradecimientos mutuos, destacando la seguridad sentida por los civiles.