En un partido de Premier League, anularon un gol del delantero Zar del Crystal Palace contra Tottenham por un offside milimétrico del menique, pese a desvío y posición alineada marcada por el corte de pasto.
El VAR semiautomático detectó la mínima diferencia, generando indignación: la cara y pelvis parecían adelantadas en análisis absurdos, comparado con fallos del Mundial de Qatar donde se eliminó por ineficaz.
El panel clama basta de VAR, exigiendo la Ley Wenger como en Canadá, destacando que un narizón tiene más chances de offside en estas mediciones ridículas.