Andrea del Boca contraataca las acusaciones del pintor Piqui, quien la denunció públicamente por no pagarle refacciones en su casa de un barrio privado, mostrando audios y chats exclusivos donde exige terminar el trabajo defectuoso antes de abonar el saldo adeudado.
Piqui, conocido en el barrio y contratado por vecinos, reclama deudas pendientes con pintores, carpinteros y obreros, pero los mensajes revelan que Andrea detalla fallas graves como manchas de humedad, filtraciones y remoción no autorizada de pinturas. En un audio, Andrea le reclama a Néstor, colaborador de Piqui, por romper picos de mangueras, dejar huesos de animales en el jardín para su perro, puertas abiertas y un cuchillo tirado, expresando enojo por la falta de prolijidad y destrucción de elementos.
El panel de Puro Show analiza las pruebas: Andrea insiste en pagar solo al finalizar la obra correctamente, ya que pagaron materiales por adelantado y temen que no regresen. Intentan contactar a Piqui y Néstor para sus versiones, pero solo obtienen silencio, mientras destacan que Andrea vive situaciones similares de especulación mediática por su fama y sobreseimiento judicial reciente.
Se revela la precaria situación económica de Andrea: gastó 400.000 dólares en abogados por la causa de malversación de la que fue sobreseída, con ahorros limitados pese a su carrera exitosa en telenovelas. Su hermana Anabela figura como titular de la propiedad, y el programa cuestiona si el trabajo mal hecho justifica retener pagos, coincidiendo en que sí ante inconclusiones y daños.
Los conductores cambian de opinión inicial contra Andrea, convencidos por las pruebas que muestran a una mujer respetuosa pero firme, víctima de trabajadores poco serios en un entorno de barrio cerrado donde las recomendaciones circulan pero fallan.