Amado Carrillo Fuentes, conocido como el Señor de los Cielos y líder del Cártel de Juárez, escapó a Argentina en los años 90 con familia bajo alias como Francisco Mora Guerrero. Compró un departamento en Avenida Alvear por 600 mil dólares, una estancia de 150 hectáreas en Sierra de los Padres y una casa en barrio Los Troncos de Mar del Plata para sus hijos en colegios locales. Trajo obras de arte como un Cristo tallado.
En los 90, el lavado era incipiente y fácil; participó en operaciones como la Operación Silvia ante juez Galeano con joyeros de calle Libertad y Petete Vivas, condenado a 505 años en EE.UU. Usó sociedades en Uruguay laxo entonces y financistas que bancaron campañas políticas, pero avisado de pesquisas desapareció dejando bienes que su familia reclamó post-mortem, vendiendo algunos.
Tenía una fortuna impresionante de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, comparable al PBI de países. Volvió a México acosado por la justicia y se sometió a cirugía estética para cambiar rostro, pero falló y murió oficialmente en la operación.
Los médicos, anestesista, enfermeros y dueño de la clínica aparecieron asesinados en formas sospechosas, como en tachos de cemento, generando teorías conspirativas: o fingió su muerte o lo mataron intencionalmente para silenciarlos.
Tras su muerte, el liderazgo pasó a su hermano pero el cártel decayó. En Argentina, investigación de Miguel Ponce Edmondson derivó en juicios por lavado inmobiliario en Mar del Plata y Comodoro Py con penas abreviadas.