La justicia brasileña rechazó el pedido de la abogada de Agostina Páez para que la influencer argentina regrese a Santiago del Estero y espere allí su juicio por injuria racial, un delito que prevé penas de dos a cinco años de prisión. Páez permanece en Río de Janeiro con tovillera electrónica desde su arresto el 14 de enero por un gesto racista en un bar de Ipanema, y su situación se agrava porque ya no tiene recursos para mantenerse en Brasil.
En una entrevista en vivo, su abogada Carla Junqueira —quien también representó a Telma Fardín— explicó la vulnerabilidad de Páez como extranjera joven que recibe amenazas. La fiscalía brasileña se opuso al traslado por demoras en traducciones y cooperación internacional, pero el pedido está ahora ante el juez para resolución en las próximas semanas. Junqueira solicitó intervención de la Cancillería argentina más allá de asistencia consular, escalando el caso a Cooperación Judicial Internacional.
La defensa argumenta inconsistencias en las declaraciones de las víctimas, un contexto previo de acoso y encierro en el bar por varios hombres, y que el gesto fue un exabrupto espasmódico por sentirse acosada, no racismo estructural. Videos completos del expediente muestran más detalles que el recorte viral. Brasil tiene 297 personas presas por racismo, incluyendo extranjeros como tenistas, pero hay precedentes de retención temporal y retorno al país de origen.
La fiscalía pide la pena máxima y prisión en una cárcel común como Bangú en Río de Janeiro, aunque se evitó la preventiva. Si la pena es inferior a tres años y sin antecedentes, podría cumplirse en domiciliaria con monitoreo tras un tercio del tiempo, pero no hay probation para este delito. La abogada insiste en que no hay peligro social y rechaza la gravedad imputada.