Un volcán activo en el sur de Italia genera columnas impresionantes de humo y lava, visible incluso en periodos nocturnos y desde centros de esquí cercanos.
La erupción emite material de lava y nubes de ceniza controladas, que el viento distribuye y obliga a la aviación a eludirlas para evitar daños en turbinas por partículas abrasivas.
El volcán permanece en alerta pero controlado, con emisiones intermitentes que no representan mayor riesgo inmediato según las imágenes captadas por testigos.